Agorafobia: ¿Qué es y cuáles son sus síntomas?

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que puede limitar hasta puntos inimaginables la vida de las personas que sufren este tipo de afección.

Para entender mejor el término agorafobia, vamos a analizar su origen etimológico:

  • AGORA: Es un término que proviene del griego y significa asamblea, haciendo referencia a aquellas reuniones desarrolladas para deliberar sobre cuestiones políticas o jurídicas.
  • FOBIA: Término que deriva de Fobos. En la mitología griega, Fobos era el hijo de Ares (Dios de la guerra) y afrodita (Dios del amor). Fobos era la personificación del temor y del horror.

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Resulta sencillo así entender por qué se relaciona este tipo de fobia con trastornos psicológicos en los que predomina el malestar al encontrarse en lugares abiertos. Tener que interactuar con gente o salir de la seguridad del hogar supone de por sí un miedo exagerado que nos impide hacer vida normal fuera de nuestra propia casa.

Sin embargo, la agorafobia abarca pensamientos y sensaciones mucho más amplias que el simple miedo a estar con gente o fuera del entorno seguro.

Juegan un papel fundamental las ideas anticipadas sobre posibles consecuencias de sufrir un ataque de pánico, ataque de ansiedad, desmayarse o crear una situación incontrolable para ellos en público, en momentos en los que este tipo de personas se sienten desprotegidas.

En definitiva, se puede decir que la agorafobia es un miedo a perder el control mental y físico ante la posibilidad de sufrir una crisis de pánico en determinados contextos. No obstante, suelen ser estos mismos pensamientos angustiosos los que actúan como desencadenante potenciando que la temida crisis se produzca.  

 Síntomas de la agorafobia

Las situaciones y factores desencadenantes  de la agorafobia pueden ser muy diversos. No obstante, todos tiene en común el hecho de estimular respuestas cargadas de una gran ansiedad. Entre la sintomatología mental más habitual podemos destacar:

  • ✍ Sensación de gran miedo a acudir a lugares con mucha gente, espacios públicos o sentirse expuestos fuera de su zona de seguridad.
  • ✍ Uso de limitaciones estratégicas para evitar la intensa angustia que genera exponerse, aunque ello suponga estar encerrado entre cuatro paredes.
  • ✍ Miedo a las repercusiones que podrían derivarse en el caso de sufrir un ataque de pánico entre desconocidos.
  • ✍ Miedo a morir como consecuencia de las sensaciones físicas sufridas en una crisis de pánico.
  • ✍ Sensación de irrealidad, despersonalización y soledad.
  • ✍ Imposibilidad de salir de casa si no es acompañado de alguien de confianza.

En cuanto a las reacciones corporales asociadas a la agorafobia, estas pueden llegar a ser tan intensas que hacen temer a las personas estar sufriendo un infarto o que van a morir inmediatamente por asfixia.

Dentro de los síntomas físicos de la agorafobia, habitualmente se acelera la respiración y las pulsaciones, a la vez que se siente opresión en el pecho, se pueden también producir temblores, sensación de mareo, náuseas, dolor de tripa, sequedad de boca y necesidad de ir al cuarto de baño constantemente.

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Ante una situación de este tipo, la mejor manera de ayudar a una persona que está sufriendo una crisis de ansiedad consiste en intentar desviar su atención de los síntomas que está sufriendo para conseguir que disminuyan y evitar que se convierta en el centro de atención pública.

Es importante tener claro que la sensación de ser observado en público y sentirse acorralado es un factor potenciador de la ansiedad de las personas que sufren agorafobia.  En cualquier caso, ante posibles dudas, si se trata de una persona que no conoces, hay que avisar a los servicios de emergencia.

Causas de la agorafobia

Las causas que pueden desencadenar este tipo de psicopatología engloban factores de diferentes tipologías (Factores biológicos, genéticos, situaciones traumáticas vividas, experiencias angustiosas…)   en los que determinadas personas asocian recuerdos emocionalmente desagradables a determinados contextos.

El hecho de que cada vez que se encuentren en un escenario parecido se estimule el recuerdo angustioso repetitivamente facilita el desarrollo de la fobia y la posibilidad de que desemboquen en crisis de pánico.

Al ser fobias generalizables, puede empezar por una simple fobia, por ejemplo, por un ataque de un perro. Este ataque provoca un ataque de ansidedad, que puede producir el miedo a salir sólo a la calle y desembocar finalmente en el hecho de que la persona decida encerrarse en su domicilio.

✅ No obstante, es importante saber que también se han establecido causas de predisposición genética que explican por qué algunas personas reaccionan con mayor ansiedad que otras frente a situaciones estresantes.

Por otro lado, se ha detectado que este tipo de trastornos psicológicos están relacionado con un bajo nivel de serotonina en determinadas áreas cerebrales, sea por razones genéticas, problemas endocrinos o como consecuencia del consumo de determinadas sustancias que han podido producir cambios hormonales.

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Además, en el desarrollo de la agorafobia, existe un problema de actitud, dado que la percepción del peligro hace que aumente la ansiedad y con ello se desencadenan las temidas reacciones que a su vez alimentan el miedo a sufrir los síntomas. Se trata de un círculo vicioso del que resulta difícil salir sin ayuda psicológica.

También existen condicionantes educativos, que pueden favorecer la aparición de este tipo de trastornos psicológicos en contextos de sobreprotección durante la infancia, que impiden a la persona desarrollar seguridad en sí misma, volviéndola más dependiente y aminorando así su autoestima.

Para finalizar, existen factores desencadenantes externos cuya presión puede detonar la aparición de la agorafobia de forma posterior, por una tensión soportada de forma continuada anteriormente. Entre los efectos más nocivos de la agorafobia está la limitación creciente que desencadena y las altas probabilidades de derivar en depresión.

Cómo superar la agorafobia

Tras obtener un diagnóstico en una consulta de salud mental  o  de la mano de un experto en psicología, se debe empezar un tratamiento psicológico que a veces puede iniciarse con el consumo combinado de fármacos para disminuir los síntomas de ansiedad (Cuando todavía es incontrolable) aunque lo recomendable es aprender a controlarlos sin hacer uso de ellos.

Dentro de las distintos tipos de psicoterapia , el psicólogo puede manejar tratamientos muy efectivos como el EMDR, EFT, TIC, Hipnosis y Terapia Cognitivo-Conductual,  que ayudan a los pacientes a cambiar los esquemas mentales poco adaptativos que provocan ansiedad para progresivamente enfrentarse a las situaciones temidas superando los limites autoimpuestos.

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✅ Estos tratamientos se pueden complementar con otras técnicas de relajación que ayuden al paciente a mantener el control cuando comienza a apreciar los primeros síntomas de ansiedad.

La psicoterapia aplicada a la agorafobia, además de ayudar a curar este trastorno, mejora las posibilidades de relacionarse con los demás, produciendo otros beneficiosos efectos como el aumento de autonomía y seguridad en uno mismo.

En cualquier caso, para superar la fobia a los espacios abiertos y la ansiedad psicológica que ello genera, es fundamental la constancia junto con la implicación y la voluntad del paciente. Paulatinamente y a medida que avance el tratamiento, tendrá que enfrentarse a algunas temidas situaciones para conseguir los objetivos y superar el trastorno.

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Mi nombre es Patricia Garzón y a lo largo de mi bagaje profesional he ayudado a diferentes pacientes a superar su trastorno de agorafobia. Entender tu pasado es clave para avanzar en tu presente y apostar por un futuro pleno y feliz.

Ponte en contacto conmigo y analizaremos cómo tratar tu caso en particular para liberarte de todo aquel malestar que ahora mismo empeora contamina una de las relaciones más importante que hay en la vida, la que mantienes contigo mismo. ¡Gracias por leernos!