¿Qué es la ansiedad generalizada y cuáles son sus causas?

Es posible que antes de acudir a una cita de trabajo para conseguir el puesto vacante, frente a la preparación de un viaje muy especial, o cuando vamos a quedar con una posible pareja a solas por primera vez, se pueda sufrir una situación fuerte de ansiedad, la cual puede generar episodios de taquicardia, respiración acelerada, sudoración excesiva y nerviosismo. Estos síntomas pueden desencadenarse por una circunstancia puntual de estrés ante una incertidumbre lógica, que no se puede confundir con el trastorno de ansiedad generalizada.

Los mecanismos que se desatan en los estados de ansiedad nos ayudan a mantener la alerta ante determinadas situaciones que de alguna forma constituyen amenazas o retos, por lo que en principio se trata de una respuesta útil, siempre que no suponga una constante en el día a día convirtiéndose en un trastorno continuo e ingobernable, sin que exista una causa inmediata, y en el que se encuentran implicadas las experiencias vitales y la estructura biológica, generando un importante sufrimiento a quién lo padece.

El trastorno de ansiedad generalizada provoca una tensión crónica que hace que las personas que la sufren estén continuamente preocupados por determinadas cuestiones como el dinero, la salud, el trabajo, los efectos o la familia, generando diferentes respuestas que van desde el bloqueo sobre las cuestiones que generan el problema, hasta ataques tan intensos de ansiedad que la persona se siente aterrorizada.

¿Cómo se diagnostica el trastorno de ansiedad generalizada­?

A la hora de diagnosticar un trastorno de ansiedad generalizada, hay que tener en cuenta que no esté producido por ingestión de sustancias estupefacientes, enfermedades o fármacos, o como consecuencia de un problema afectivo, trastorno psicótico, estrés postraumático o durante un momento determinado del desarrollo y crecimiento.

ansiedad generalizada

Para establecer el diagnóstico, aunque existe más de un criterio, es necesario que se den tres o cuatro síntomas relacionados con el estado mental como: despersonalización, miedo a morir, incapacidad para centrar la atención, irritabilidad constante y desrealización, sumado a una o varias de estas manifestaciones físicas: cansancio constante, taquicardia, palpitaciones, trastornos del sueño o del apetito, sudoración, sensación de ahogo, náuseas, presión pectoral, mareo, desvanecimientos, hormigueo, escalofríos o sofocos, dificultad para tragar y nudo en la garganta, entre otros posibles síntomas.

Es probable que quién sufra el trastorno de ansiedad generalizada sea consciente de que las situaciones reales no justifican tal cantidad de ansiedad, pero sin embargo ésta resulta incontrolable, impidiendo que se puedan relajar.

Cuando una persona sufre un trastorno de ansiedad generalizada muy severo, se produce un bloqueo que le puede llegar a impedir la realización de las tareas cotidianas más simples e inofensivas, ya que la persona se centra en una proyección negativa que le paraliza al pensar que todo lo que sucederá será malo.

Este tipo de trastorno de ansiedad, resulta más frecuentes entre niños y adolescentes, y se dan más habitualmente en el sexo femenino, aunque también se pueden presentar en la edad adulta.

Normalmente se establece el diagnóstico de trastorno de ansiedad generalizada cuando una persona lleva aproximadamente seis meses con síntomas asociados a preocupaciones constantes en su vida diaria.

Síntomas, consecuencias y origen del trastorno de ansiedad generalizada

Como se ha comentado a la hora de diagnosticar un trastorno de ansiedad generalizada, a esta patología le acompañan una serie de manifestaciones físicas y mentales asociadas, una vez descartadas otras enfermedades o ingestión de sustancias que puedan producir una crisis de ansiedad generalizada, como los trastornos para conciliar y mantener el sueño, dolores de cabeza, irritabilidad, propensión a sobresaltarse con mayor facilidad que el resto, sensación de tener un nudo en la garganta, sequedad en la boca, importante sudoración, temblores, contracciones abdominales, necesidad de ir frecuentemente al baño, mareos, tensión muscular, sensación de falta de aire, o taquicardia.

A estos efectos de la ansiedad se suelen sumar cambios de apetito y sueño, cansancio, dificultad para centrar la atención y concentrarse, además de tristeza y desesperación, que desembocan en una depresión.

Lo habitual es que los síntomas de ansiedad generalizada comiencen a disminuir a medida que se aumenta de edad.

ansiedad generalizada

El trastorno de ansiedad generalizada está relacionado con el sistema nervioso, pero se trata de una materia de estudio de la que aún se tiene poca información, aunque si se conoce su relación con una menor activación de la corteza prefrontal.

¿Cómo se combate un trastorno de ansiedad generalizada?

El trastorno de ansiedad generalizada se cura. Existen determinados medicamentos como el Buspirone, o los clásicos antidepresivos y ansiolíticos, que se pueden combinar con alguno de los tipos de terapia psicológica, la práctica del yoga y otras técnicas de relajación.

Dentro de las posibles terapias psicológicas, la terapia cognitivo conductual es una de las más frecuentemente utilizadas al ayudar con éxito a los pacientes mediante la adquisición de herramientas que les permitan controlar sus estados de preocupación y ansiedad.

A través de un determinado número de sesiones, el psicólogo trabaja de manera estructurada para ayudar al paciente a reconocer el pensamiento negativo y aprender a responder de una forma más eficaz, partiendo de la base de que la conducta y los sentimientos tienen origen en el pensamiento, cambiando y controlando la forma de pensar se puede enfrentar y manejar mejor incluso situaciones externas que no dependen de nuestra voluntad.

A través de éstas terapias se pueden conseguir resultado más rápidos que con otros métodos como el psicoanálisis que requieren de una mayor cantidad de tiempo.

Desde que la terapia comienza la persona cuenta con una serie de pautas asignadas que puede utilizar en todo momento fuera de la consulta del psicólogo.

A través de una técnica estructurada, en cada sesión se abordan diferentes conceptos para cambiar las reacciones no deseadas por otras nuevas más positivas, que evitan las crisis de ansiedad generalizada.

Otros trastornos de ansiedad

Dentro de los trastornos de ansiedad existen diferentes tipos, como los obsesivo-compulsivos, hipocondría, fobias, y trastorno de pánico, y cómo el trastorno de ansiedad generalizada, producen un bloqueo que dificulta el desarrollo de las actividades normales en el día a día de quién los padece, afectando a su actitud en el trabajo, la escuela, la familia, o las relaciones sociales.

  • El trastorno obsesivo compulsivo o TOC, es uno de los más severos e incapacitantes para quienes lo padecen, convirtiendo las obsesiones y compulsiones en su principal actividad mental día a día, sin que se puedan eliminar a voluntad.

Este trastorno se presenta con obsesiones desagradables y recurrentes que aparecen una y otra vez, sin haber sido evocada voluntariamente, y comportamientos rituales o estereotipados desarrollados con la intención de reducir y mitigar la obsesión.

ansiedad generalizada

Algunos ejemplos de obsesiones y sus correspondientes comportamientos compulsivos son:

Reiterar de forma enfermiza las comprobaciones ante el miedo de sufrir accidentes, o lavarse las manos compulsivamente por miedo a sufrir enfermedades por contaminación.

  • La hipocondría o hipocondriasis, genera en quien la padece un pensamiento recurrente de estar afectado por graves patologías, cuando realmente no se ha contraído ninguna enfermedad, siendo la causa un trastorno de ansiedad, que merma considerablemente la calidad de vida de quienes la padecen.
  • El Trastorno de pánico, genera en las personas afectadas un repentino ataque de pánico, en ausencia de estímulos objetivos o externos que los puedan producir, y tienen su origen en un trastorno de ansiedad.
  • Fobias, son trastornos psicológicos caracterizados por un inmenso y desproporcionado miedo ante la presencia de determinados animales, objetos o circunstancias, que bloquean e incapacitan a la personas que los padecen, dificultando determinadas actividades, y desencadenando intensos ataques de ansiedad ante el estímulo que los produce.

Existe una gran cantidad de fobias tipificadas, por lo que para no extendernos demasiados pondremos un par de ejemplos:

El miedo a salir a la calle y encontrarse en espacios abiertos e denomina agorafobia, y resulta muy limitante para quién padece este trastorno.

Por el contrario, quién padece autofobia, sufre crisis de intensa ansiedad cuando se encuentra sin compañía, por lo que son personas que dependen continuamente de los demás.

Todos los trastornos de la ansiedad provocan una angustia constante y miedos que se traducen en a un malestar clínicamente significativo deteriorando las posibilidades personales de relación con los demás, además de interferir en el desarrollo normal de sus actividades de estudio o trabajo, frente a preocupaciones objetivamente poco razonables y fácilmente controlables para otros.

No dudes en contactar con nosotros a través de nuestra página web si sufres síntomas físicos de la ansiedad que dificultan tu vida.