Ansiedad y pensamientos intrusivos

Como seres humanos, no podemos escapar al flujo de nuestros pensamientos. Más de la mitad de ellos se generan de forma inconsciente y espontánea. Esto nos ha atribuido una gran capacidad de adaptabilidad para ajustarnos a diferentes circunstancias y entornos. El problema reside cuando la ansiedad y los pensamientos intrusivos entran en acción.

Crear ideas con facilidad es una gran habilidad que nos ha permitido estar en evolución constante: fomenta nuestra creatividad e imaginación. Sin embargo, no todas esas ideas siempre tienen por qué ser positivas. Es más, tienden a ser negativas, pues es lo que nos ha permitido sobrevivir desde que éramos primitivos y es lo que permite que puedas estar preparado antes determinadas situaciones futuras. Solo que a veces, esta ayuda nos hace más daño que bien. Más incluso cuando sufrimos patologías como la ansiedad o la depresión, las cuales alimentan los pensamientos negativos.

En el post de hoy hablaremos sobre la ansiedad y los pensamientos intrusivos. Veremos qué son y qué puedes hacer con ellos para ganar calidad de vida y sentirte mucho mejor.

De igual manera, te recuerdo que esto jamás debería sustituir el diagnóstico de una persona especializada en psicología y ansiedad. Si crees que tus pensamientos negativos están comenzando a ganar la batalla, no dudes en buscar apoyo y la ayuda de alguien experto.

¿Qué son los pensamientos intrusivos?

Los pensamientos intrusivos y la ansiedad están estrechamente relacionados. No hay nada malo en pensar, o en tener una mente activa. Sin embargo, cuando estos nos dominan y acaban por controlar la forma en la que vivimos, se convierten en un problema.

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Personas con ansiedad afirman que no podían parar de pensar. Una preocupación momentánea desembocaba en más preocupaciones, en preguntas e incertidumbres. Decisiones que normalmente pueden parecer sencillas, se tornan en cuestiones prácticamente de vida o muerte.

Los pensamientos intrusivos son pensamientos negativos espontáneos e inconscientes, que aparecen e interfieren en nuestras actividades diarias. Esto es común durante periodos o épocas de alto estrés. En cambio, si la situación se alarga en el tiempo, puede llegar a provocar incluso comportamientos obsesivos.

¿Es normal tener pensamientos intrusivos?

Los pensamientos intrusivos son normales, es algo que ocurre a la gran mayoría de seres humanos. Algunos ejemplos de estos pueden ser hacer daño a alguien, pensar en tirarse por el balcón o dudar de si estamos enamorados de nuestra pareja. Aunque no lo parezca, son pensamientos comunes y son una parte de nuestro sistema adaptativo.

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Sin embargo, para personas con depresión o ansiedad, los pensamientos intrusivos se pueden volver algo muy difícil de relativizar. Rumiamos el mismo pensamiento una y otra vez hasta que se convierten en una obsesión o incluso en un trastorno obsesivo-compulsivo. Esto también se conoce como metacogniciones.

Consejos para aliviar el trastorno de ansiedad y los pensamientos intrusivos

¿Cómo podemos afrontar una condición natural de nuestra mente como los pensamientos intrusivos? ¿Hay alguna forma de reducirlos o de lograr que no puedan influirnos en nuestro día a día? Aquí te dejo algunas pautas para que puedas empezar a trabajar cómo lidiar con la ansiedad y los pensamientos intrusivos.

Relativiza el pensamiento intrusivo

Uno de los pasos que más te ayudarán para trabajar la ansiedad y los pensamientos intrusivos es saber cómo relativizarlos. O, en otras palabras, atribuirles la importancia real que estos tienen. Para ello, debes tener muy presente que tener pensamientos de este tipo no implica que seamos malas personas o que tengamos un trastorno psicológico grave, sino que son algo natural.

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Debes tratarlos como pasajeros de un tren. Imagina que te has sentado en un vagón y las puertas del tren se abren. Entran distintos tipos de personas, unas más bajas que otras, otras de apariencia más simpática y otras más intimidantes. Dejas que se sienten a tu lado, que compartan ese espacio contigo, pero no llega a nada más. Cuando estén en su parada, estas personas bajarán y quizás no las volverás a ver.

Así deberías ver también a los pensamientos intrusivos que puedas sentir en periodos de ansiedad prolongada. Son ideas que llegarán a tu cabeza, que debes dejar entrar, dar la bienvenida, y, de la misma forma, permitir que se vayan.

Estos te acompañarán durante tu jornada de trabajo, en una clase de la universidad o saliendo con tus amigos, pero no debemos darles más importancia de la que tienen. Al final, son pensamientos inconscientes y espontáneos que todos tenemos. Lo que no podemos permitir es que nos hagan dudar, si no se apoderan de nosotros.

Buscar lo que podría estar originando la ansiedad y los pensamientos intrusivos

Una forma de aliviar la ansiedad y los pensamientos intrusivos es comprender de dónde vienen y cuál puede ser la raíz del problema. Estos pueden tener causas muy diversas, desde experiencias traumáticas del pasado, estar en duelo por la pérdida de un ser querido o vivir una situación de alto estrés prolongado en el tiempo.

Entender qué es lo que está ocurriendo dentro de ti te ayudará lidiar mejor con las emociones y los pensamientos negativos.

Tomar consciencia

Un ejercicio muy interesante para lograr liberarte de la ansiedad y de los pensamientos intrusivos es tomar consciencia de dónde estás. Para ello puedes utilizar técnicas de mindfulness que te ayudarán a tener un mayor control sobre tu mente y tu cuerpo.

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No necesitas nada más que tu respiración. Cuando sientas que los pensamientos te inundan, no hay mejor solución que respirar para ayudar a que tu cuerpo se tranquilice. Concéntrate en sentir cómo el aire entra por la nariz y síguelo hasta tus pulmones. Cuando lo expulses, hazlo poco a poco, notando como tus pulmones se vacían y el aire roza tu boca.

Con esto no solo aliviarás la ansiedad, sino que también lograrás despejar tu mente y frenar los pensamientos intrusivos.

Apoyarte en los demás

Hablar con otra persona sobre cómo nos sentimos puede ayudar a que nos sintamos mejor. Además, comprobarás que muchas de ellas pueden estar pasando por lo mismo que tú. Prueba a hablar sobre ello con alguien cercano en quien confíes.

De igual modo, también es importante que, si la ansiedad se prolonga, te pongas en contacto con alguien especialista en ansiedad. En mi caso, llevo años trabajando con personas con trastornos obsesivos compulsivos, ansiedad o depresión y cuento con técnicas de psicología que me permiten ayudar a mis pacientes a sanar sus heridas y ganar en calidad de vida. Si crees que necesitas tratamiento, no dudes en contactarme.