¿Qué es el apego evitativo y cómo nos afecta de adultos?

El apego evitativo es uno de los tipos de apego que existen. Este se da durante la infancia y puede tener diversas repercusiones en la vida adulta como fobias o depresión. En Patricia Garzón queremos explicarte en qué consiste, para que, si es tu caso, puedas acudir a terapia.

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El apego es el vínculo que establece el niño con sus padres o progenitores con el fin de sobrevivir. Es un vínculo emocional basado en la necesidad de protección y confianza para poder desarrollarse, conocerse y conocer el mundo.

Cuando el ser humano nace se encuentra indefenso y es completamente dependiente de los adultos que le rodean, estos satisfacen sus necesidades más básicas como la alimentación, la higiene o el sueño. Por eso, cuando el niño lo recibe se crea una sensación de confianza y seguridad asociada al cuidador o cuidadores, esta es la teoría del apego.

De este modo, cuando el niño tenga hambre o requiera atención y cuidados sabrá que al pedirla a su cuidador, la satisfará. Esto también le dará la confianza suficiente para poder explorar el mundo y alejarse manteniendo la sensación de seguridad.

Lo mismo ocurre con sus emociones, cuando el niño llora aprende a que esta angustia puede decrecer con el cariño de sus padres, cuando se enfada comprende que sus padres le atienden e intentan comprender, etcétera. Así conocerá sus emociones y se conocerá a sí mismo. Se conoce como crianza con apego.

Si todo esto se da, aparece el apego seguro. En cambio, algunas deficiencias en el apego pueden llevar al bebé a desarrollar apego inseguro, como el apego desorganizado, apego ansioso o apego evitativo. Este último aparece cuando el cuidador no responde nunca a las necesidades emocionales del bebé o niño.

✓ El apego evitativo, causas y consecuencias durante la infancia

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El apego inseguro evitativo ocurre cuando el adulto no atiende las demandas emocionales del niño, es decir, las ignora o bien se muestra distante y hasta irritado. Pero se preocupa de otras como la escolarización, la alimentación o la higiene.

El niño sabe que necesita al adulto, por lo que sigue demandando su atención pero con miedo a las consecuencias, que pueden ser el enfado de su progenitor, por ejemplo, hacia su llanto o la indiferencia absoluta ante una demanda de cariño.

Esto no es voluntario, muy probablemente puede ocurrir porque el adulto mismo sufra apego evitativo o no conozca sus propias emociones, lo que le llevará a no poder ayudar a su hijo o hija y desatenderlo a nivel emocional.

Debido a que el adulto no sabe cómo gestionar las emociones y se ve incapaz de enfrentarse a ellas, no sabrá como calmar al niño y este patrón podrá ser repetido por su hijo por aprendizaje.

La consecuencia es que el niño, que seguirá buscando la protección de sus padres para sobrevivir, aprenderá a no mostrar sus emociones. Al ignorarlas dejará de reconocerlas e incluso sentirá en menor medida emociones básicas como la empatía.

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Los niños con apego evitativo son poco espontáneos, serios e incapaces de expresar sus frustraciones o miedos. Tendrán una autoestima aparentemente alta–no necesariamente más sana- porque considerarán que no necesitan a nadie y se sentirán autónomos antes que el resto de niños.

Son niños capaces de jugar solos durante horas y jamás reclamar la atención de sus padres o cuidadores.

✓ ¿Cómo afecta al adulto el apego evitativo?

Los adultos que han desarrollado apego evitativo son percibidos como autosuficientes y seguros de sí mismos, parecen no darle importancia a aquellos acontecimientos más duros de la vida y se muestran prácticos y pragmáticos ante la adversidad; en consecuencia parecen menos sensibles.

Pueden tener éxito en el terreno laboral o social, pero es más complicado en un terreno muy íntimo. Tendrán dificultades al establecer relaciones de pareja por ser tener dificultad en reconocer aquello que les resulta molesto o no decirlo por miedo a que le hagan sentir más pequeñx o que lo ha hecho mal, en lugar de recibir el apoyo que les gustaría tener pero que cada vez que lo ha intentado de niño no ha recibido o ha tenido una mala contestación, como por ejemplo el rechazo.

Tampoco serán capaces de expresárselo a su pareja, pues al hacerlo podrían sentir miedo de no ser correspondidos como en su infancia, aunque ellos mismos no recuerden esta ausencia. Es habitual que “defiendan” la actitud de sus progenitores en esos momentos y que digan el típico “bueno es que ellos son así” o “lo han pasado muy mal en vida”. Estas personas creen que mostrar las emociones es algo negativo que les hace parecer débiles ante los demás.

Creen que lo mejor es no decir nada y superar su malestar en soledad, pues decirlo no les ayudará, sino que las consecuencias serán peores. No creen que tengan un problema con las emociones, se autodefinen como fríos y distantes y no les gusta dar muestras de cariño porque “siempre han sido así”, no saben que por suerte esto puede cambiar y pueden aprender a volver a conectar con sus emociones y entenderlas todas como parte natural de nuestra vida.

También podrán no reconocer las emociones de su pareja, como el enfado o la búsqueda de cuidados, que podrá ser entendido por su pareja como desinterés o distanciamiento.

El apego evitativo derivará en un miedo al rechazo y a sensaciones de poca valía, que podrían llegar incluso a que el adulto evite relaciones que impliquen un mayor grado de intimidad.

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Opiniones de las personas que recibieron ayuda de Patricia Garzón

⇨ Estrategias para mantener el apego evitativo en una relación de pareja

Cuando las personas con conducta evitativa comienzan una relación de pareja, buscan estrategias para no sentirse completamente unidas y evitar la sensación de “hogar” por miedo a sentirse dependientes y experimentar el rechazo.

Es común en estos adultos tener relaciones a distancia o salir con personas que tienen otras relaciones.

Algunas de las conductas evitativas son:

  • Fijarse en imperfecciones del otro y hasta desacreditarlo mentalmente mientras habla.
  • Buscar personas con otras relaciones de pareja.
  • Seguir recordando una anterior relación.
  • Pasar días más unidos y distanciarse inmediatamente después.
  • Guardar secretos innecesarios para mantener la sensación de independencia.

✓ ¿Cómo ayuda la terapia a las personas con apego evitativo?

Una persona con apego evitativo rara vez acudirá a consulta por la falta de confianza en los demás, por lo que usualmente vendrá motivado por otra persona de su entorno.

El objetivo es que conozcan sus emociones al ritmo que ellos consideren adecuado. Ya que hablar de estas o ser preguntados puede ser percibido para ellos como un ataque a su autonomía y su intimidad.

La intención del terapeuta es  que vuelvan a conectar con sus emociones de una manera sana para que no suponga un obstáculo en su vida.

En Patricia Garzón ofrezco una variedad de terapias adaptadas a cada paciente en la que se incluye la terapia por apego evasivo o evitativo.

Si te cuesta conseguir intimidad, huyes de compromisos o rara vez te muestras vulnerable, creías que eras frío por naturaleza y al leer el artículo te has dado cuenta de que es aprendido por el tipo de apego que has tenido con alguno de tus progenitores o con ambos y crees que todo esto afecta a tu vida personal, no dudes en ponerte en contacto conmigo a través del  611 08 80 22 o bien, pide cita a través del formulario. ¡Te mereces ser feliz!