¿Cuál es el significado de los celos? Claves para combatirlos

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Bajo una perspectiva psicológica, los celos patológicos, también denominados celotipia, suponen una importante amenaza para la salud mental y física de quién padece este tipo de pensamientos y emociones.  Cuando no existe un fundamento lógico para temer la pérdida afectiva de ese ser, que, sin saberlo ni quererlo, genera ese temor en el otro en forma de celos.

Los celos son una emoción natural frente al miedo de perder el afecto de quien queremos así como la estructura creada en las interrelaciones en las que nos encontramos cómodos y seguros. Es por ello que los celos se dan en todo tipo de personas con independencia de su edad, condición cultural, social y costumbres adquiridas.

Cuando hablamos de celos, inmediatamente todos pensamos en los problemas que generan en las parejas. No obstante, este tipo de sentimientos se dan en las relaciones paternofiliales,  relaciones entre hermanos,  entre amigos o incluso en el ámbito laboral.

De alguna manera los celos generan una alerta, que,  cuando está justificada por existir una situación real de cambio en la relación, puede ayudar a tomar decisiones para corregir la forma de interactuar con el otro, o para apartarse de quien no nos corresponde ya de manera afectiva. 

El problema es que normalmente no tienen una causa justificada.  Su origen suele ser la falta de confianza en uno mismo o una pequeña autoestima, ya sea por experiencias pasadas o por miedo a estar solos.

Componentes desencadenantes de los celos

Estos pueden ser algunos los componentes desencadenantes de los celos:

Características personales

Algunas características de la personalidad hacen que se desencadene el sentimiento de inseguridad y los celos compulsivos con más facilidad, sin que existan motivos objetivos para sentir ese miedo:

  • El sentimiento de egoísmo es uno de los componentes que siempre está presente, junto al deseo de posesión total, de tal manera que cuando este pensamiento se convierte en obsesión produce un gran malestar en una persona celosa. Es por ello que vive como un peligro constante cada una de las situaciones cotidianas.
  • La baja autoestima o la pérdida de autoestima también es otro de los componentes que dan lugar a los celos patológicos. Para que se produzca el sentimiento de miedo a perder a alguien tiene que existir una amenaza, que normalmente es alguien con quien el celoso se compara, encontrándose a sí mismo inferior frente a un rival más competitivo.
  • La dependencia emocional también puede estar presente en los celos enfermizos.  Si realmente alguien continúa manteniendo una relación con otra persona, pese a creer que no le corresponde porque su atención afectiva se centra en un tercero, es porque es incapaz de desengancharse mentalmente, aunque se sienta despreciado y humillado.

Motivos objetivos

Se pueden sentir celos con razón fundamentada en un cambio importante en la relación, en la que repentinamente disminuye el tiempo compartido, la atención prestada o el interés anterior por ilusiones y proyectos. Esto puede suceder en el ámbito de la pareja, de la amistad e incluso de la familia.  

Es decir, desaparece la sensación de comodidad, confianza y correspondencia afectiva. Puede surgir en distintas situaciones interpersonales, como es el caso del nacimiento de un hermano pequeño, la aparición de un tercero que eclipsa a uno de los dos miembros de una pareja o se interpone entre dos amigos/as íntimos.

Pero también pueden surgir los celos en el ámbito laboral, en donde se pierden los privilegios adquiridos frente a superiores o compañeros, por la aparición de un nuevo y resplandeciente fichaje en la empresa.

celos

Efectos y consecuencias de los celos

Cuando los celos entran en juego, la persona que los sufre se siente invadida por la inseguridad,  la angustia y el estrés, actuando con comportamientos que van desde el enfado a la violencia, frente a la persona objeto de su interés, el supuesto rival o ambos.

Dependiendo del rol que el celoso desempeña en la relación, puede que el agraviado por los celos compulsivos justificados o infundados pueda intentar coartar la libertad de la otra persona. También es posible que intente ejercer una vigilancia obsesiva para encontrar algún indicio de traición, descuidando incluso el resto de actividades y responsabilidades.

Al entrar en esta espiral de agravio, la persona celosa rebaja cada vez más su seguridad en sí misma y el mal estar domina su vida, impidiéndole avanzar.

Los celos patológicos producen sentimientos descontrolados muy dañinos para la salud mental de quién los sufre, siendo condicionantes directos para el fracaso de cualquier relación, ya que el afecto recíproco tiene que estar basado en la confianza y la libertad. De esta forma, no se produce a la sensación de asfixia y opresión de una de las partes.

Los celos compulsivos provocan angustia, estrés, rencor, trastornos del sueño y la alimentación e incluso, afecciones corporales. Esto puede llegar a generar  impulsos suicidas en los peores casos e incluso violencia hacia la otra persona o su entorno, como en el caso de progenitores que dañan a sus propios hijos para hacer sufrir a su pareja.

Perfil de la persona celosa

Existen algunos patrones de comportamiento que pueden indicar que se está ante una persona con celotipia o celos patológicos. Los celosos son muy posesivos por lo que no quieren realizar actividades sociales en grupo o con su pareja y suelen tratar de aislar al otro de cualquier otra relación.

Desconfían de cualquier tipo de relación que el otro mantenga con terceros, sean compañeros de clase, de trabajo o familia. Frente a terceros pueden tratar de devaluar a su pareja constantemente, humillándola, criticándola y manteniendo una actitud prepotente, aunque suelen ser actos privados.

Las personas que padecen celos compulsivos viven en una constante situación de infelicidad que puede ser solucionada solicitando la ayuda de un psicólogo. Es importante contar con ayuda especializada antes de que la situación pueda derivar en consecuencias trágicas e irreversibles.

celos

El problema es que, aunque se pueda llegar a reconocer para uno mismo que se padece este tipo de celos enfermizos, normalmente no se reconoce ante nadie más, ni mucho menos se solicita ayuda para superar este grave trastorno también conocido como Síndrome de Otelo. Es por ello que en muchos casos los celos están en la primera causa de violencia doméstica en muchos países.

Por eso resulta fundamental acudir a un especialista en salud mental que ayude a cambiar determinadas estructuras mentales en las que dominan los pensamientos erróneos y dañinos tanto para uno mismo como para el entorno que te rodea. De esta forma, conseguimos recuperar seguridad propia y confianza en los demás.

A través de la psicoterapia se puede aprender sobre el espacio propio y el ajeno, entendiendo que el afecto no se puede forzar ni asegurar por imposición y que centrar todo lo que uno es en el otro, es perder perspectiva y placenteras posibilidades de crecer y desarrollar el potencial propio.

⏰ “Estar celoso es el súmmum del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad”

Honoré de Balzac (1799-1850)