Cómo sanar heridas emocionales y recuperar la alegría de vivir

Saber cómo sanar heridas emocionales es un trabajo que vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida. En algunos casos las dejamos al aire para que puedan respirar y curar con cariño. En otros, preferimos taparlas y esconderlas lo mejor posible por miedo a mostrar debilidad.

Es un proceso complejo, aunque tampoco hay que esperar a que las heridas cicatricen por sí solas. Podemos ayudarlas y cuidarlas para que la alegría de vivir vuelva a ilusionarnos de nuevo.  La cuestión es, ¿cómo?

Tipos de heridas emocionales

Antes de aprender cómo sanar las heridas emocionales, también es conveniente saber qué clases de miedos o preocupaciones pueden ser las que generen dichas heridas emocionales.

Miedo al abandono

Se da cuando alguna de las figuras parentales no están presentes durante la infancia. Esto crea un gran sentimiento de inseguridad y culpabilidad hacia nosotros mismos. Seremos mucho más dependientes de aquellas personas que nos muestren afecto.

Pesimismo o ansiedad

Cuando hemos estado sometidos a situaciones de mucho estrés o se nos ha exigido mucho durante nuestra infancia adoptamos una actitud pesimista y ansiosa. Nos cuesta creer que nos pasen cosas buenas y tampoco somos capaces de gestionar cuando nos pasan cosas malas.

Miedo al compromiso

Hace mucho tiempo lo dimos todo por una persona pero acabó mal. Acabar una relación amorosa de forma tormentosa nos da miedo a volver a empezar de nuevo, no nos deja avanzar. Cuesta mucho más confiar en las otras personas y volver a tomarnos en serio las relaciones.

Miedo al rechazo

Las personas que han sufrido bullying en algún momento de sus vidas desarrollarán miedo al rechazo. Se sentirán constantemente presionados para intentar gustar a los demás y no se creerán merecedores de aquellas personas que los traten con cariño.

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El pasado deja huella, queramos o no

Por más que nos neguemos a recordar ciertos momentos que vivimos en el pasado, seguirán ahí. Como un graffiti sobre el que pintas una y otra vez, seguirán ahí. Aprendemos de ellos, quizás los guardemos bajo llave o simplemente los ignoremos. Saber cómo sanar las heridas emocionales es muy importante en estos casos.

Lo que está claro es que somos las personas que somos hoy en día gracias a ellos (o por desgracia). Nos acompañan en las decisiones que tomamos, como el que deja de comer comida china porque en algún momento le sentó mal. Los buenos y malos recuerdos condicionan cómo vivimos en el presente.

El problema surge cuando estos recuerdos se convierten en fantasmas, cuando arañan nuestra piel y crean heridas emocionales. Aquellas que tardan tanto en curar, los fantasmas que nos acechan de noche, que poseen nuestros pensamientos. ¿Cómo sanar esas heridas emocionales?

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Todo forma parte de ti

Es importante que para aprender cómo sanar heridas emocionales trabajemos sobre aquellas memorias que nos persiguen. Son el foco principal de tu dolor y el resto de cosas solo son ecos alterados que no te dejan avanzar.

Entiende que estas memorias traumáticas también forman parte de ti. No se trata de olvidarlas y borrarlas para siempre, sino ir adaptándolas poco a poco dentro de tu vida. Lo único de lo que debemos asegurarnos es de que una vez aceptemos que están ahí, no vuelvan a hacernos daño.

Perdonar antes que olvidar

Ya hemos mencionado que olvidar aquellos recuerdos tan dolorosos no te ayudará. Reprimirlos no nos deja  avanzar, así que ¿cómo puedes sanar entonces tus heridas emocionales?

Hay que soltar las emociones que nos duelen (rabia, enfado, tristeza,) para poder llegar al paso siguiente, tan importante.

Perdónate, perdona a quién te hizo daño. En el momento en el que decidas dar ese paso notarás como un peso se irá volando de tus hombros. Perdonar es la forma más inmediata que hay para comenzar a aceptar tu pasado y entender cómo puedes sanar tus heridas emocionales.

No te refugies en el dolor

Acomodarse en la tristeza es muy fácil. Es mucho más fácil autocompadecerse de uno mismo que intentar buscar una forma de salir del bucle que suponen las heridas emocionales. Pensar “no, es que yo no confío en nadie porque hace mucho tiempo me hicieron daño…”, no es la respuesta.

Piensa cuántas cosas mejorarán si decides salir adelante y trabajar por sentirte mejor. No es fácil, y toma su tiempo. Pero a la larga te sentirás mucho mejor y notarás como tu vida va cambiando para bien.

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Cómo sanar las heridas emocionales: pasar a la acción

Leer todas esas pautas está muy bien, pero pasado a la práctica, en la vida real, ¿cómo podemos incluirlas en nuestra vida diaria? ¿Cómo sanar heridas emocionales de verdad y recuperar la ilusión? Aquí tienes unos consejos:

  • Cambia de aires: si puedes viaja o visita sitios nuevos. Salir del entorno que te rodea y tomarse un respiro resulta muy útil.
  • Escribe: ¿escribir? ¿de verdad? Escribir te ayudará a reflexionar y a que tu mente te descubra cosas que no sabías que sentías. Ver reflejados tus pensamientos sobre el papel hará que sean más fáciles de asimilar.
  • Haz ejercicio: ¡las endorfinas son lo mejor que existe! Son las hormonas de la felicidad. Hacer ejercicio te hace más feliz y hará que te sientas mucho mejor contigo mismo.
  • Conoce a gente nueva. Empezar de cero siempre ayuda, y encontrar a personas distintas a tu círculo usual de amigos, también. Sentirás cómo te redescubres poco a poco y a medida que conoces a gente nueva, también te conocerás a ti.
  • Escucha música. De tu género favorito, en el coche, en el tren, cuando salgas a correr o antes de dormir. Úsalas para alegrarte el día o para que te acompañen en los momentos difíciles.
  • Habla sobre ello: hablar con un profesional que sepa de verdad cómo abordar tus problemas siempre es una de las opciones más aconsejadas.

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En Patricia Garzón queremos ayudarte a que recuperes tu calidad de vida y a que nada se interponga entre lo que quieres y tú. Estos consejos para saber cómo sanar las heridas emocionales están bien, pero también hablar y contar con la ayuda de alguien que te entiende es muy importante. Ponte en contacto con nosotros para que podamos asesorarte y darte la atención que mereces.