Engordar por estrés, ¿cuáles son sus causas?

Vivimos en un huracán de prisas, obligaciones y quehaceres. Una sociedad en la que tomar un café al sol se ha convertido ya en un lujo que muy pocos pueden permitirse.

Con tanta velocidad, tantos cambios, tanta incertidumbre… el estrés se ha instaurado en nuestras vidas como una mochila muy pesada con la que hay que cargar.

Pero la pregunta que hoy nos ocupa, (y nos preocupa) ¿se puede engordar por ansiedad? La respuesta es más sencilla de lo que pensamos y vamos a destacar diferentes causas. Pero la más clara y sencilla de explicar: sí, todo lo que le ocurre a nuestro cuerpo por dentro se ve reflejado por fuera.

¿Es posible engordar por ansiedad?

La ansiedad no siempre engorda. Es habitual relacionar dicha causa y efecto, pero existen excepciones dependiendo de cada persona. Podemos encontrar casos en los que nuestros pacientes han acudido a terapia a causa de engordar por ansiedad a altos niveles, así como, por el contrario, haber perdido peso.

Esto se debe a diferentes causas: el metabolismo, actitud frente al estrés, hábitos alimenticios… Y es que hay dos tipos de personas en este escenario. A quienes el estómago se les cierra y solo pensar en comida les produce nauseas. Y, por otro lado, aquellos que tienden a engordar por ansiedad.

se puede engordar por ansiedad

Grandes ingestas de alimentos

Un gran número de personas que sufren ansiedad buscan el alivio en la comida. Y sí, el comer es un placer, pero cuando se trata de acabar con la ansiedad las grandes ingestas de comida pueden convertirse más en un enemigo que en tu fiel aliado.

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Comer mal, a des hora, comida basura y en grandes cantidades de azúcar y grasas nos proporcionan una gran sensación de alivio y placer a corto plazo. Pero esto puede derivar en problemas de salud que se traducen en más estrés. Engordar por ansiedad es un círculo vicioso del que resulta difícil salir, ya que el engordar por ansiedad y el estrés son directamente proporcionales.

Podemos aprender a gestionar nuestras emociones para dejar de tener ansiedad constante, y para que le enseñemos a nuestro cuerpo y mente que sabemos regularnos de forma diferente.

Incremento del cortisol

Cuando tenemos ansiedad o estamos expuestos a situaciones de mucho estrés es muy posible que engordemos. Da igual que hayas comido en exceso o no hayas probado bocado. Esto se debe al cortisol. En situaciones de estrés, los niveles de cortisol de nuestro cuerpo se disparan. La conocida como “Hormona del Estrés” genera glucosa en nuestro organismo. A más ansiedad, más glucosa produce, y al no ser quemada, se acumula en la zona abdominal haciendo que engordemos.

Esto no se trata de un complot de nuestro cuerpo hacia nosotros. Nuestro cuerpo busca protegerse, adaptarse a la situación de alerta y sobrevivir. Entra en un estado conocido como “Metabolismo Catabólico”. Y así, como si estuviésemos en tiempos de guerra, busca hacer acopio de todas las provisiones posibles por si vienen momentos peores y necesita tirar de reservas.

Perdida de sensación de saciedad

Por otro lado, el cortisol reduce los niveles de leptina. ¿Esto qué significa? Que la leptina es la hormona que reduce el apetito y la saciedad deja de funcionar correctamente. Esto les ocurre de forma crónica a las personas con obesidad. Pero, cuando estamos pasando por un mal momento nos pasa a todos. Se desactiva ese interruptor que indica a nuestro cerebro “ya estoy lleno”. Por lo que, llegamos a comer hasta encontrarnos mal. Esta hormona es la principal culpable de engordar por ansiedad.

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Este desequilibrio hormonal no es malo, es un método de defensa. Quiere decir que nuestro cuerpo nos cuida incluso más de lo que lo hacemos nosotros. Mientras, le tenemos todo el día lidiando con el mal trato que le damos y curando nuestras heridas. Él engrasa su maquinaria para poder dar el 200% y ayudarnos a seguir hacia delante.

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Algunos tips para evitar engordar por ansiedad

Si estás sufriendo un desorden alimenticio a causa de la ansiedad aquí tienes algunos consejos que te serán de gran ayuda. Con ellos podrás hacer frente al estrés y volver a tomar el control de tu cuerpo, por dentro y por fuera.

 🔵 Hacer ejercicio:

El deporte es el peor enemigo de la ansiedad. El organismo genera dopamina y esta hormona es la encargada de la alegría, el bienestar y del placer… Eso mismo que buscas en la comida lo puedes obtener de una forma mucho más saludable. Busca la actividad que mejor se adapte a ti y dedícate ese momento para que tú y tu cuerpo estrechéis lazos y estéis en paz.

🔵 Comer sano:

Aunque es todo lo contrario a lo que tu cuerpo te pide a gritos. Come sano. Una buena alimentación es clave para sentirte bien y evitar engordar por ansiedad. Es mejor prevenir que curar y una dieta equilibrada te hará sentir mejor contigo mismo, y esta es la piedra angular para evitar la ansiedad. No se trata de “aliviar” el problema sino de curarlo para que no siga estando ahí.

🔵 Organizar y priorizar:

Permítete tomar el control de tu vida. La ansiedad viene dada, entre otros motivos, por la sensación de falta de control. Una mejor organización, delegar tareas que no son prioritarias y centrarte más en los momentos que te aportan sensación de paz y felicidad.

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🔵 Dedicarse tiempo:

Nosotros somos nuestro mayor enemigo. En esta sociedad sin frenos somos nosotros mismos los que debemos de poner los pies en la tierra y respirar. Busca un momento que sea solo para ti y lo dediques a lo que más te apetezca. O a no hacer nada que a veces es lo mejor que se puede hacer.

🔵 Contacta con un especialista:

Siempre es conveniente acudir a un terapeuta para recibir ayudar y poder sentirte mejor. Igual que cuando te duele algo acudes a un médico. Cuando el problema está en la mente necesitamos ayuda de un experto. Desde Psicología Patricia Garzón estamos especializados en terapias de ansiedad, contáctanos y te ayudaremos en este proceso.