10 claves para superar la hipocondría | Patricia Garzón

Vivir obsesionado con la idea de tener una enfermedad grave supone un trastorno en sí mismo. Esta afección mental se denomina hipocondría y se presenta en personas que sufren síntomas de posibles enfermedades de manera psicosomática.

¿Qué quiere decir esto? Significa que la persona sufrirá un síntoma físico aunque este sea producto de un padecimiento mental. Las personas que sufren este trastorno suelen acudir con mucha frecuencia al médico aunque no siempre acepten como válido el diagnóstico de  los mismos.

Esta afección puede alterar tanto  la vida personal, como la vida profesional de la persona.

Cuando el hipocondríaco siente un síntoma específico, su alarma emocional se activa e inmediatamente tiende a pensar que es el principio de una enfermedad fatal.

El miedo que tiene a las enfermedades, suele camuflar uno de los temores universales. La muerte, el fin de la vida. Todos los seres humanos, en algún punto, se hacen planteamientos de este tipo debido a que la muerte es inevitable, pero el hipocondríaco se diferenciará porque constantemente se preocupa por las enfermedades y vive con angustia.

¿Te identificas con esta descripción? Entonces, lee este artículo y entenderás por qué te sientes así y aprenderás a gestionar mejor las situaciones que rodean a esta enfermedad.

Google no reemplaza a tu médico

Ten presente siempre este consejo. Buscar información en Google sobre un síntoma específico te llevará a conseguir resultados alarmantes, que necesariamente no explican por qué te sientes así.

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Recuerda que hay síntomas muy comunes que se pueden relacionar con diferentes dolencias. Por esta razón, asegúrate siempre de contar con la experiencia y evaluación de un médico que pueda darte una respuesta profesional.

Te recomendamos que busques opciones de entretenimiento cuando este tipo de pensamientos asalten tu mente. Estas técnicas de evasión pueden ser muy efectivas y son de gran ayuda.

Escoge alguna serie, película o libro de tu preferencia e intenta meterte de lleno en la trama y no dejarte llevar por tus pensamientos negativos. Recuerda, que estas tramas no deben girar en torno a la salud o las enfermedades, de lo contrario esta técnica no será eficaz y tu preocupación podría ir en aumento.

Reconoce cuál es tu problema

Cuando puedes identificar qué es lo que te hace sufrir, estas un paso más cerca de tener el autocontrol que necesitas para superarlo. Por ejemplo, anímate a iniciar  una terapia psicológica para que puedas identificar cuáles son las causas del malestar que sientes.

Esta siempre será la opción recomendada por los expertos. La terapia te ayudará a sobrellevar tu enfermedad y a averiguar cuál es el origen de la misma. Pon fin a tus días como hipocondríaco.

 No dramatices tu situación

Sí, las enfermedades son parte de la vida. Pero, en la mayoría de los casos, los síntomas que sufres son leves y pasajeros. Recuerda que la persona hipocondríaca, sentirá que no se encuentra bien a pesar de tener una salud perfecta.

Por lo que, si este es tu caso te aconsejamos que intentes dejar a un lado el drama y que racionalices los pensamientos que pasan por tu mente. Coge boli y papel si es necesario. Escribe qué sientes y qué es lo que te preocupa, acto seguido apunta los motivos por los que ese pensamiento no es realista.

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Encuentra otros temas de conversación

Parte de sufrimiento de las personas hipocondríacas es que destinan mucho tiempo de su vida a hablar sobre los síntomas que sienten, el dolor corporal que sufren, la medicinas que toman y las enfermedades que creen tener.

Debes cambiar este enfoque, intenta centrar tus conversaciones en otros temas. Al principio te costará, pero con la práctica tus preocupaciones se irán disipando.

Por ejemplo, cuando te encuentres con colegas o amigos comparte tus proyectos personales y profesionales, lo que te hace feliz o tu próximo viaje. ¡Es esencial tener una actitud optimista/realista!

Aprende de tu propia experiencia

Repasa todas las veces que fuiste a la consulta de tu médico pensando que sufrías alguna enfermedad grave y saliste con un diagnóstico leve, por una contractura o ansiedad. A través de tu propia experiencia puedes lograr conocerte a ti mismo y a tu enfermedad.

Debes intentar no caer con la misma piedra una y otra vez. La modificación de tu conducta es un paso importante en el proceso hacia la recuperación.

No te rodees de personas que tengan la misma problemática

Procura no alimentar tus propios miedos al estar en compañía de personas que sufren el mismo problema. Al hacerlo, estaréis retroalimentando y justificando inconscientemente todos vuestros pensamientos negativos. Busca la compañía de personas positivas, alegres y que no sufran esta afección.

Abraza los pensamientos positivos

Cuando se siente preocupación por la salud, tu mismo organismo se va a ver influenciado e incluso podrás desarrollar síntomas característicos del estrés o la ansiedad.

Para poder detener este malestar, es bueno que vayas a un lugar tranquilo, te pongas cómodo y respires profundamente. Realizar ejercicios de respiración puede ayudarte, también es bueno que seas consciente de estos pensamientos y que aprendas a dejarlos ir.

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Es importante que entiendas que no se trata de reprimir estos pensamientos, sino de que aprendas a construir pensamiento de refuerzo positivo ante estos mismos.

Encuentra hobbies nuevos

Como ya hemos mencionado anteriormente, las técnicas de evasión son muy útiles para paliar los síntomas de la hipocondría. Por ello te recomendamos que te inicies en nuevos hobbies o aficiones, de forma que estos pasen a ser la mejor de tus distracciones.

Crea nuevos hábitos por medio de estas actividades. ¡Esto te será de gran ayuda!

Evita la culpa

Sé comprensivo. No es algo que hagas a propósito. Por todo esto, intenta ser amable contigo y tener paciencia. Piensa qué consejo le darías a una persona que estuviera sufriendo como tú. Puedes escribir tus propios consejos y reflexionar sobre lo que te podría ayudar a ti.

Construye una vida saludable

Por último, encárgate de potenciar la salud en tu día a día. Por ejemplo, busca los espacios naturales que representen para ti una fuente de vitalidad, haz deporte, come sano… En definitiva, apóyate en los estímulos que te ayuden a pensar que estás cuidando de ti y de tu salud.