Mi hijo me genera ansiedad, ¿cómo afrontarlo?

Ser padre es un trabajo a jornada completa, los 7 días de la semana, las 24 horas. La paternidad suele ser una de las etapas más bonitas y, a la vez, más complicadas de la vida. Como padres ¿habéis pensado alguna vez “mi hijo me genera ansiedad”?

Si es así, no debes sentirte mal, este pensamiento es más común de lo que pensamos. Aunque seamos súper padres, somos humanos, podemos estar cansados, preocupados, agobiados y no hay día libre que valga, sigues siendo padre.

En psicología Patricia Garzón queremos ayudarte a entender el problema y darte las pautas para lidiar con la ansiedad por tus hijos.

“Mi hijo me genera ansiedad”, dos explicaciones a este problema

En muchas ocasiones, sin querer, los padres pueden fomentar inseguridades, el estrés y la ansiedad en sus hijos. De pequeños, los síntomas pueden ser  agitación, pataletas y llantos…

Estos son comportamientos que tendemos a ver como negativos, nos ponen muy nerviosos y pueden llegar a sacarnos de nuestras casillas, pero realmente es una forma de portarse que nos está enseñando que el niño necesita atención, cariño y comprensión. Si de pequeños no nos enseñan a regularnos con paciencia y dedicación y cuando tu hijo se pone nervioso lo que haces es ponerte tú peor, aunque le digas una cosa le estás enseñando otra y no hay mayor enseñanza que el ejemplo. Así, puede que cuando sean adultos, reflejarán los comportamientos ansiosos que han aprendido de pequeños.

Los padres, sobre todo los primerizos, suelen mostrar dos tipos de ansiedad de cara a sus hijos:

➡ Tipo 1: Exceso de preocupación por tus hijos

Tu hijo se ha convertido en lo más importante para ti y, sin darte cuenta, los miedos se han hecho dueños de tu cabeza. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si me necesita y no estoy? ¿Si no hace amigos? ¿Si suspende?

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Todos los padres se preocupan por sus hijos, pero tener ansiedad significa que, a veces, esas preocupaciones pueden llegar a un nivel irracional.

Lo importante es entender que si no das libertad a tu hijo para que aprenda a equivocarse, con la seguridad de tener a su padre al lado para protegerse, ese niño no tendrá estrategias de afrontamiento de adulto, ni tolerancia a la frustración ni manejo de ninguna emoción negativa. Esto, lejos de ayudar a nuestros hijos, les convierte en víctimas y les hace sentir inseguros y desprotegidos, así como dependientes de los demás.

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▶ Control excesivo de nuestros hijos

La reacción más habitual en estos casos suele ser el “encerrar” a nuestros hijos en una burbuja. Cuanto menos hagan, menos peligro corren. Por lo tanto, para que como madre o padre estés más tranquilo, evitas que tus hijos realicen actividades que son normales a su edad.

Es importante relajarse en este sentido, ya que, si no, condicionaremos la vida, desarrollo y relaciones sociales de nuestros hijos. Hay que dejarles jugar, correr y aprender solos, a un nivel adecuado para su edad. Y si se caen o se equivocan es la mejor manera de levantarse y aprender.

▶ Controlar tus miedos y temores

En nuestra mente, el exceso de preocupación por nuestros hijos produce miedo, pánico y ansiedad. El catastrofismo es habitual en muchos padres. La ansiedad se aprovecha de la imaginación y hace que esta se transforme en pensamientos negativos.

Tienes que evitar convertirte en una persona constantemente preocupadas por tus hijos, perdiendo así tu identidad y viviendo por y para ellos. Nuestros hijos tienen que ser nuestra prioridad, es un hecho, pero debemos preocuparnos por ellos de una forma racional sin perder la cabeza.

Recuerda que tú eres su ejemplo y esos miedos y temores, puede acabar teniéndolos él.

➡ Tipo 2: Ritmo de vida acelerado

La vida puede ser una auténtica montaña rusa y el núcleo familiar también. Cuando tenemos hijos nuestras preocupaciones y responsabilidades se multiplican por mil, y esta es la principal causa a la hora de decir, “mi hijo me genera ansiedad”.

En ocasiones, tratamos de poner todas las tardes actividades a nuestros hijos para que aprendan todo lo posible y puedan potenciar sus habilidades al máximo. Esto no sólo estresa a los hijos que llegan a casa reventados, sino que a los padres tampoco les permite descansar.

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Esto hace que no se pueda disfrutar de un tiempo agradable con ellos y que padres e hijos se sientan mal, tanto por falta de estar con ellos, falta de tiempo para hablar, jugar, descansar y de cariño, pues cuando estamos tan cansados, al final nos volvemos irascibles y es muy complicado transmitir paz desde ese estado emocional.

▶ Educar a tus hijos sobre la ansiedad

Hay personas más propensas a sentir ansiedad que otras. Entran en juego diversos factores internos de cada persona como, por ejemplo, si son más despreocupadas, controladoras, nerviosas… Así como factores externos, como el entorno social, cultural y educativo, que pueden convertirnos en personas más ansiosas según las circunstancias que nos haya tocado vivir.

¿Por qué digo que la ansiedad puede tener su foco en la educación? Es muy sencillo, si como padre sufres ansiedad o estrés, se deba al motivo que se deba, esta ansiedad se la puedes transmitir a tu hijo. Esto no es para que ahora te culpes, sino para que actúes y cambies, desde la culpa no se cambia nada, hay que ver el error y aprender de él.

Al final esto es una cadena, y debes poner remedio pronto. Si no sabes, es porque no te han enseñado a hacerlo de otra forma, no te preocupes, nunca es tarde para modificar aquello que nos hace daño, para eso están los psicólogos, para que aprendas a cambiar aquello que aunque se supone que te sabes la teoría, no puedes poner en práctica. De no ser así puedes llegar a pensar “mi hijo me crea ansiedad”, cuando en realidad esa frase no es correcta. Tú mismo te estás generando esa ansiedad y se la estás transmitiendo a tu hijo.

Aunque los padres siempre tienen las mejores intenciones para sus hijos, a veces se puede errar. Pensar “mi hijo me genera ansiedad” no es el mayor problema, el problema es instaurar tu ansiedad en ellos, transmitírsela y que la normalicen en su vida cotidiana.

Puede ser doloroso pensar que, a pesar de sus mejores intenciones, puedes estar transmitiéndole a tu hijo tu propio estrés. Pero si estás lidiando con la ansiedad y comienzas a notar que tu hijo está mostrando comportamientos ansiosos, el primer paso, y muy importante, es no quedarse atascado en la culpa. Busca soluciones lo antes posible y acude a un especialista.

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Aplicar nuestros errores como enseñanza de cara al futuro

Como decimos, debemos de tratar de no perder los estribos con nuestros hijos e intentar gestionar la ansiedad de una forma madura y calmada, ya que, somos un referente para ellos. Sin embargo, si en algún momento sientes “mi hijo me genera ansiedad” y te estresas demasiado, incluso le gritas, es importante dar marcha atrás.

Aunque el hecho ya no se pueda borrar, puedes hacer de ello un aprendizaje para tus hijos. Siéntate a hablar con él o ellos y explícales cómo te has sentido, cómo no se debe actuar en esos momentos y cómo la familia en su conjunto te puede ayudar a evitar estos episodios. Si pegaron muchas voces, si no querían vestirse, si pintaron las paredes… Nada excusa tu reacción, ya que, no podemos olvidar que son niños. Ellos pueden aprender, si se les explica con calma, que pueden ayudar a mamá y a papá evitando ese tipo de comportamientos que no son buenos.

Esto no solo será muy beneficioso para vuestro día a día en familia, también, para educar en ciertos comportamientos negativos de tus hijos y mejorar la comunicación. Por otro lado, estarás enseñando a tus hijos unas pautas que podrán aplicar en su futuro cuando se sientan estresados y ansiosos.

“Mi hijo me genera ansiedad”, consejos para acabar con este pensamiento

Es aconsejable que, en primer lugar, trates por todos los medios de liberarte tú de esa ansiedad. Puedes acudir a un especialista para que te guíe y te de las pautas para superar el problema. En la clínica Patricia Garzón somos expertos en terapias de ansiedad tanto para adultos como niños.

Pero si lo que buscas es saber más sobre la ansiedad y cómo lidiar con ella, visita nuestro blog. Encontrarás artículos que te ayudarán a mejorar en tu día a día.