Siempre estoy preocupado ¿por qué? ¿qué debo hacer?

Incertidumbre, sensación de falta de control, inestabilidad económica… Vivimos en una era en la cual las preocupaciones y la ansiedad forman parte de nuestro día a día. Pero, en ocasiones, esta situación se vuelve una constante y llegas a plantearte: “¿por qué siempre estoy preocupado?”.

Nunca sabrás con certeza si vas a mantener tu trabajo muchos años, si vas a tener salud, si tu familia estará bien… Todas esas cuestiones, tan importantes para nosotros, se escapan de nuestro control. Debemos aprender a vivir con esta incertidumbre para evitar que las preocupaciones se adueñen de nuestras vidas y siempre estés angustiado por el “qué pasará”. Hay que aprender a centrarse en el presente y lo relacionado con el futuro aprender a decir confío en míi y en mi esfuerzo y trabajo actual para gestionar lo que venga, no me tengo que preocupar.

¿Por qué siempre estoy preocupado?

Es cierto que todas estas cosas pueden pasar, pero, ¿y si no? No nos sirve de nada sufrir por los problemas antes de que lleguen a ocurrir.

Como casi siempre, con los problemas psicológicos, no les damos la importancia que merecen hasta que no se ven transformados en problemas físicos. Estar siempre preocupado no solo afecta a tu estado de ánimo y tu calidad de vida, sino también a tu salud. Nuestro cuerpo se expone a altos niveles de estrés, un aumento notable de la tensión, pérdida de sueño o alteraciones alimenticias, entre otros efectos.

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Algunas consecuencias físicas de estar siempre preocupado son las siguientes:

🟡 Estado de hipervigilancia constante

Las personas que siempre están preocupadas entran en un estado de hipervigilancia, irritabilidad, mal humor y un estado de alerta constante donde cualquier estímulo les asusta, lo cual genera muchísimo estrés.

🟡 Síntomas vegetativos

Los llamados síntomas vegetativos a esas respuestas por parte del sistema neurológico donde la conciencia se ve muy reducida, son involuntarios y escapan de nuestro control. Son los síntomas más comunes de la depresión y el exceso de preocupación como mareos, palpitaciones, sequedad en la boca, temblores y sudoración.

🟡 Síntomas cardiorrespiratorios

Siempre estás preocupado y sientes presión en el pecho, dificultad para respirar, náuseas y hormigueo. Estos síntomas son una constante en los casos de exceso de preocupación y nos impiden seguir con nuestro día a día con normalidad, ya que, aunque las preocupaciones que sufrimos estén en su mayoría en nuestra mente, los síntomas físicos son totalmente reales.

🟡 Tensión muscular de todo el cuerpo

“Siempre estoy preocupado y físicamente me encuentro mal”. Esta es la relación causa-efecto más común del estrés y la preocupación. Inconscientemente estás en alerta ante cualquier peligro. Por ello, tu cuerpo tensa todos los músculos, tienes sensación de inquietud, incapacidad para relajarte, nerviosismo, sensación de nudo en la garganta, tensión en la mandíbula o dificultad para tragar, entre otros síntomas.

🟡 Otros efectos del exceso de preocupación

Como comentábamos anteriormente, entre otros síntomas podemos encontrar trastornos del sueño, pérdida de la concentración, trastornos alimenticios por pérdida de apetito o ingesta de grandes cantidades de alimentos.

Además, cuando siempre estás preocupado, tu nivel de concentración desciende haciéndote rendir menos en el trabajo o estudios. Este efecto es muy perjudicial, ya que, al empeorar nuestros resultados o productividad nos genera mayor preocupación. Siendo así la pescadilla que se muerde la cola.

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Estas consecuencias a nivel físico son las que hacen a las personas acudir al médico, y no la sensación previa de “estoy siempre preocupado”. Es más difícil ser consciente de que ocurre un problema a nivel psicológico que físico, ya que el dolor no se aprecia con tanta claridad, pero está ahí.

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Siempre estoy preocupado ¿cómo evitarlo?

Esta preocupación muchas veces viene dada por un constante pensamiento de futuro. Vivir anticipando los hechos en lugar de disfrutar del momento presente. Mentes hiperactivas que van creando pensamientos intrusivos basados en el “¿y si?”, imaginándose un futuro con preocupaciones infinitas.

 Desde psicología Patricia Garzón te damos las pautas para evitar estar siempre preocupado.

💭 Vivir el presente

Una de las principales claves para acabar con esta sensación de preocupación e inestabilidad es disfrutar el momento presente. Pensar en el aquí y el ahora y ser consciente de que solo puedes cambiar y decidir sobre lo que está pasando en este preciso instante, lo que pasó antes o venga después no está en tus manos.

💭 Practicar la relajación

Hacer ejercicio físico para reducir tensiones y focalizar la mente en otros aspectos. Los deportes tranquilos como el yoga o Pilates ayudan a encontrar un equilibrio interior y relajar nuestro cuerpo y mente.

Es aconsejable meditar, esta práctica en muchas ocasiones es estigmatizada y se considera algo espiritista o poco profesional. Realmente es una técnica muy válida para conectar con nosotros mismos y alejar, aunque sea por un rato, las preocupaciones de nuestra mente.

💭 Valorar el problema objetivamente

Escribir anotaciones o un diario con las cosas por las que siempre estoy preocupado. Esto se utiliza en numerosas terapias de psicología con muy buenos resultados. En primer lugar, escribe en un papel tu preocupación o preocupaciones con todo lujo de detalles. Qué te preocupa y qué piensas que puede suceder de cara al futuro, ya sea corto o largo plazo. Una vez hayas terminado de escribir léelo de forma objetiva y analiza si puedes estar haciendo un problema más grande de lo que realmente es.

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Si el problema no tiene solución o ESTÁ no está en tu mano, debes dedicarle el menor tiempo posible. Si está en tu mano, trabaja en ello y encuentra una solución. Si esto no es posible, apártalo, tú ya hiciste lo que podías.

💭 Aceptar la incertidumbre que hay en el día a día

Otro aspecto decisivo es aprender a aceptar la incertidumbre. No todo puede estar bajo nuestro control, es necesario dejar espacio a lo imprevisto.

💭 Acude a un especialista

Por último, pero no menos importante, la terapia. Si esta situación se convierte en una constante es conveniente que acudas a un especialista para que te ayude a apartar esos pensamientos negativos y preocupaciones. En la clínica Patricia Garzón, te damos las pautas para que sepas cómo ordenar las preocupaciones de tu día a día y dejar a un lado esa sensación de “siempre estoy preocupado” que lleva tanto tiempo atormentándote.

Si este artículo te resulta de interés y quieres saber más sobre gestión de las preocupaciones, el estrés, la ansiedad y mucho más, pásate por nuestro blog.