¿Qué es un trastorno alimenticio? ¿Cuál es su origen, y qué tipos hay?

Cuando se padece un trastorno alimenticio, hay que preguntarse en qué estado se encuentra nuestro mundo interior, porque todos los trastornos de la conducta alimentaria están directamente relacionados con las emociones.

Los Trastornos de la conducta alimentaria o TCA, están constituidos por una serie de actitudes en relación a la imagen y la ingestión de alimentos, que no sólo pueden presentarse en forma de anorexia o bulimia, que son las más conocidas, sino también como vigorexia, ortorexia, o atracones en determinados momentos.

Tras las enfermedades y trastornos alimenticios, existe una excesiva preocupación por la imagen, y una distorsión en la percepción de esta, que lleva implícito otra serie de problemas o complejos.

Normalmente el origen de los trastornos alimentarios está en algo que nos ha afectado en el pasado, el trastorno alimentario es una manifestación de que algo no va bien en nosotros y para que deje de estar en nosotros hay que prestar atención al pasado.

Pero, ¿cómo saber si realmente se padece un trastorno alimenticio, o TCA?

Ante todo, hay que excluir cualquier tipo de problema orgánico, como causa del rechazo.

Para saber si realmente se padece un trastorno alimenticio, a continuación le explicamos una serie de señales que le pueden orientar en este sentido.

Trastorno alimenticios

Signos para poder saber si tú o alguien de tu entorno padece un trastorno alimenticio

A continuación te explicamos una serie de síntomas que pueden asociarse a problemas de anorexia o bulimia, pero de los cuales pueden aparecer todos o algunos.

  • Si se trata de evitar repentina y continuadamente todo tipo de reuniones sociales, en las que se va a programar algún tipo de comida, da igual si se trata de una merienda, un aperitivo o una cena.

Cuando siempre se pone la excusa de falta de apetito por diversas causas como haber tomado ya algo, es probable que se trate de un trastorno alimenticio.

  • Si a pesar de estar cada vez con menor peso, se sigue estando descontento con la propia imagen, se convierte en tema obsesivo y centro de todos los comentarios.
  • También puede ser una señal de trastorno alimenticio el hecho de comenzar a evitar los alimentos con calorías, como dulces, refrescos, bocadillos y pasta.
  • Cuando se comienza a beber demasiada cantidad de agua para llenar la tripa y evitar el hambre, o cuando se deja de beber casi del todo.
  • Se intenta ocupar todo el tiempo como excusa planteando que no queda ni un minuto para poder dedicarlo a las comidas.
  • También es fácil que haya un trastorno alimenticio, cuando se sustituyen comidas por una coca cola light para conseguir energía suficiente y continuar con un intenso ritmo de vida.
  • Ante un trastorno alimenticio, el estado de ánimo está en continuo cambio, también depende de los logros que se obtienen con respecto a la imagen buscada, por lo que es fácil que se produzca enfado constante.

trastornos alimenticios

  • Generalmente las personas que padecen anorexia o bulimia, u otros trastornos alimenticios, pueden tender a preparar apetitosos platos para que otros los tomen, pero en ningún caso llegarán a probarlos, porque de alguna manera es una manifestación del hambre que sienten, pero que niegan hasta confundir a su mente para engañarla.
  • Quienes padecen algún trastorno de la alimentación son muy exigentes consigo mismos, por lo que necesitan que se les reconozca como los mejores en distintas facetas, identificando equivocadamente el cariño con el reconocimiento de ciertas virtudes.
  • Además quienes sufren algún tipo de trastorno alimenticio, suelen presentar algunas manías cuando comen, como puede ser apartar parte de los ingredientes de cada plato, o cortar los alimentos en trocitos muy pequeños.
  • En el caso de las chicas, el trastorno alimenticio desencadena amenorrea, o falta de menstruación de varios meses seguidos.
  • El descontento con la imagen corporal hace que no se desee salir en fotografías, o se utilice ropa muy amplia para disimular la figura.
  • Quienes padecen enfermedades de trastornos alimenticios, generalmente pretenden demostrarse a sí mismos una independencia total, por lo que tampoco necesitan comer, pero en realidad dependen totalmente de la aprobación del resto, y su propia percepción no es buena, piensan que deben cambiar para gustar al resto, siendo esta una de las bases del problema.

¿Cuál puede ser el origen de un trastorno alimenticio?

La anorexia y la bulimia, son enfermedades de trastornos alimenticios, que tienen su origen en diferentes causas que en éste caso no son totalmente físicas, sino que en ellas intervienen aspectos sociales y culturales, además de estar relacionadas con trastornos psicológicos, como la falta de autoestima y la distorsión de la propia imagen, entre otras.

Para que se produzca un trastorno alimentario se tienen que dar motivos desencadenantes, y otros que alimentan la situación, tales como tener un personalidad muy perfeccionista, y una incapacidad de aceptar las frustraciones, encontrarse en un entorno en que se valore en exceso el aspecto físico, estar en un núcleo familiar demasiado protector, o en el polo opuesto.

Aunque actualmente los criterios estéticos apuntan a una esbeltez y delgadez exagerada, no todas las personas estarán igualmente predispuestas a sufrir un trastorno alimentario para acercarse el patrón ideal, ni darán la misma importancia al hecho de no desarrollar la famosa “tableta” como objetivo prioritario de su vida, sino que dependiendo de la personalidad y el entorno, serán más o menos influenciables.

Trastorno alimenticio

¿Qué tipo de personas son más propensas a sufrir trastornos alimenticios?

Normalmente son más proclives a sufrir algún tipo de trastorno alimenticio las personas extremistas, incapaces de ver el término medio en las cosas, de tal manera que o se está gordo, o delgado, se está totalmente musculado o se está fofo.

Cómo ya hemos comentado, se suele tratar de personas muy perfeccionistas que tienen que conseguir el éxito total en todo lo que hacen, con baja tolerancia a la frustración, por lo que se encuentran con una constante frustración dado que la perfección total no existe.

Además se trata de personas muy impacientes, por lo que ante el esfuerzo quieren una recompensa inmediata, y pueden sufrir trastornos alimenticios por ansiedad.

Su autoestima depende del concepto que los demás tienen de ellos, por lo que si alguien los rechaza se sienten y/o ven a sí mismos, muy mal.

Tienen que tener todo bajo control, sufren ansiedad ante las situaciones inciertas e imprevistas.

Estos serían los rasgos que predisponen a sufrir un trastorno alimenticio, pero además, tiene que producirse una chispa desencadenante, que habitualmente coincide con algún momento decisivo de cambio vital que provoca una elevación del nivel de estrés.

Desde que se produce el factor desencadenante lenta y silenciosamente primero, y posteriormente con signos visibles, se desarrolla el trastorno alimentario, que no debe en ningún caso ser reforzado con comentarios del entorno, o excesivo mimo por parte de la familia, pero si tratado con ayuda psicológica.

Los trastornos alimentarios tienen cura sometiéndose a una adecuada psicoterapia, en la que se averiguará el motivo desencadenante y se corregirán los trastornos emocionales asociados, para reajustar el equilibrio emocional.

Además puede ser necesaria la ayuda psiquiátrica y un tratamiento nutricional específico.

También en muchos casos es necesaria una intervención terapéutica a nivel familiar, sobre todo en el caso de trastorno alimenticio en adolescentes, para dar orientación a los padres sobre como encajar la situación, pautas de actuación, acudiendo también a talleres grupales.

Si te encuentras en esta situación personalmente o tienes el problema en casa, no te engañes pensando que se trata de una situación controlable y pasajera, porque las secuelas pueden ser muy graves cuando este tipo de trastornos alimentarios no se cogen a tiempo.

Solicita consulta en nuestro gabinete de psicología en Sevilla, y valoraremos la gravedad de la situación y los posibles enfoques terapéuticos.