Causas y efectos del Trastorno bipolar

Familiarmente es muy frecuente escuchar que alguien es bipolar, cuando en su entorno tiene repentinos cambios de humor, pasando rápidamente de la alegría y la euforia, al enfado o el decaimiento, pero desde el rigor científico, el Trastorno bipolar es una enfermedad mental muy severa, que requiere un diagnóstico profesional, y tratamientos específicos.

Así que para empezar, no hay que confundir el Trastorno bipolar con otro tipo de problemas mentales que pueden afectar al comportamiento afectivo como puede ser el Trastorno límite de la personalidad.

¿Qué es el Trastorno bipolar?

El Trastorno de bipolaridad, es un trastorno crónico maníaco depresivo de la personalidad, generado por un mal funcionamiento del sistema límbico, que produce desadaptaciones e incoherencia entre lo que se percibe y lo que se siente. Encontramos también disfunción cognitiva, y manifestaciones de altibajos emocionales, en los que a momentos de gran activación le siguen episodios depresivos.

Dentro del Trastorno bipolar, la fase de exaltación se conoce como episodio maníaco, o hipo maníaco, y produce reacciones de exaltación, y euforia o irritabilidad y mal humor. Al cambiar a la fase depresiva incapacitan a la persona para disfrutar, centrándose en ideas pesimistas, falta de energía, llegando a desencadenar ideas suicidas en casos extremos.

Pero pese a que la bipolaridad es una enfermedad mental crónica en la actualidad, existen tratamientos muy efectivos, en los que la medicación ayuda a regular la disfunción de los neurotransmisores en el cerebro, mientras que la psicoterapia permite mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

En cualquier caso, hay que aclarar que este tipo de síndrome maniaco depresivo, no implica necesariamente un mayor riesgo de peligrosidad para el entorno, aunque si dificulta enormemente las relaciones sociales, laborales y de pareja a quienes lo padecen.

 

Trastorno Bipolar

Síntomas que te pueden alertar

Aunque existe una clasificación en base a la intensidad, frecuencia, tipo de brotes, y grados de bipolaridad, los pacientes diagnosticados, comparten una serie de síntomas en adultos, que vamos a comentar a continuación, y que te pueden orientar sobre si tú mismo, o alguien de tu entorno puede estar padeciendo esta enfermedad.

  • Los brotes por trastorno maníaco o hipomaníaco se manifiestan con:

Nerviosismo, autoestima exagerada, seguridad personal, hiperactividad, exaltación optimista, alta locuacidad, pensamiento acelerado y desordenado, disminución de la necesidad de descanso, ansiedad, aumento de la libido, conducta arriesgada e impulsiva, aumento de la energía, desordenes en la conducta social, actitud amenazante o muy irascible.

  • Los brotes depresivos se manifiestan con:

Aumento o disminución de peso significativo comiendo lo mismo, trastornos del sueño, variaciones de apetito que puede aumentar o desaparecer, sensación de falta total de energía, cansancio, confusión mental, dificultad para pensar, culpa injustificada, desesperanza y tristeza.

Los síntomas de la bipolaridad en niños y adolescentes pueden no ser tan fácilmente identificables, al variar los patrones de conducta en estas etapas.

Algunos pacientes pueden presentar otros tipos de Trastorno bipolar con brotes mixtos, en los que se dan a un tiempo síntomas de la fase maníaca y depresiva con alternancia rápida de tristeza, alegría y enfado, insomnio, aumento de energía, delirios, variaciones de apetito, e ideas suicidas.

 

Trastorno Bipolar

Efectos del Trastorno bipolar

Los efectos de la enfermedad pueden ser muy nocivos para la persona que sufre un Trastorno bipolar, afectando también a sus familiares, compañeros y entorno próximo, ya que durante un brote maníaco el razonamiento de la persona está fuera de control.

Esta situación hace que el enfermo con síndrome bipolar se aparte de una conducta coherente y adaptada, con consecuencias que pueden afectar a cualquier ámbito de actividad, derivando en problemas de tipo económico, legal, académico, laboral, de imagen, y salud.

En este estado de seguridad, impulsividad desenfrenada y sensación de bienestar, la falta de coherencia producida por la psicosis maníaco depresiva, hace que se decidan cuestiones que pueden ser muy relevantes, comprometiendo los recursos personales, e incluso la propia integridad moral y física.

Por el contrario cuando se sufre la fase de depresión bipolar, se produce una caída empicada del estado de ánimo que provoca sensación de tristeza, vacío, irritabilidad y pérdida de interés por cualquier sensación agradable, acompañado por un sentimiento de culpa intensa que puede conducir a ideas o intentos de terminar con la propia vida.

 

Trastorno Bipolar

Quién puede padecer Trastorno bipolar

Aunque se trata de una enfermedad mental en la que se sigue investigando, se conocen determinados factores que pueden predisponer a las personas a padecer el Trastorno bipolar, y que están catalogados en tres grupos:

En primer lugar se ha establecido la conexión entre herencia genética y posibilidad de sufrir un  trastorno afectivo bipolar, por los estudios realizados en los que se ha podido constatar la coincidencia entre padres e hijos u otros familiares afectados por la enfermedad.

Además se sigue avanzando en el estudio de las alteraciones fisiológicas que producen el Trastorno de bipolaridad.

Pero también se ha comprobado que existen variables relacionadas con hitos de gran trascendencia vital, o con hábitos de salud y de vida, que actúan desencadenando el trastorno maníaco depresivo.

Entre los primeros estarían experiencias duras como el fallecimiento del alguien muy importante, o pérdidas afectivas trascendentes, un cambio de vida drástico y negativo, u otras similares.

También se ha establecido la relación entre el consumo de drogas o alcohol como elemento desencadenante o potenciador del Trastorno Bipolar en pacientes adultos.

Por último, algunos investigadores están también estudiando la relación entre obesidad y síntomas de la enfermedad bipolar, y los efectos que el exceso de peso y hábitos alimenticios tienen sobre esta enfermedad.

 

Trastorno Bipolar

Aunque el Trastorno bipolar puede aparecer en la niñez, es más habitual que se detecten los síntomas más evidentes a partir de la juventud, alrededor de los veinte años.

Para evitar comprometer más la salud mental, añadiendo factores de riesgo a medida que se va madurando, así como otras posibles consecuencias muy perturbadoras en el desarrollo vital de la persona, es fundamental que los profesionales de la salud puedan realizar un diagnóstico temprano, para así controlar los brotes y episodios con un adecuado tratamiento para el Trastorno bipolar.

De nada vale negarse a uno mismo que existe un problema, pensando que este tipo de situación mejorará con el tiempo, pues como hemos dicho, el comportamiento de una persona bipolar no es controlable por parte de quién padece la enfermedad. Tampoco tiene cura, por lo que antes o después se hace necesario solicitar la ayuda de psicólogos y psiquiatras para conseguir un control de este trastorno y mejorar en lo posible la calidad de vida.

Si te reconoces en alguno de los síntomas descritos, o los identificas con alguien a quién quieres, pide ayuda psicológica lo antes posible para obtener un diagnóstico seguro, y aprender a manejar pautas que permitan llevar la enfermedad de forma más controlada y eficaz, como pueden ser:

  • Aprender a reconocer las señales que preceden a los episodios o brotes de bipolaridad y pedir ayuda antes de que estos se agudicen.
  • Evitar el consumo de sustancias que pueden desencadenar o potenciar los brotes de Trastorno bipolar.
  • Recibir medicación para la bipolaridad y acudir a las correspondientes revisiones médicas.
  • Utilizar las herramientas de autoayuda que te puede ofrecer un psicoterapeuta, para convivir con tu problema mejorando el desarrollo de las capacidades personales en el ámbito académico, laboral y afectivo.

 

Si el malestar es una constante en tu vida, sé valiente y ponte en manos de un psicólogo para identificar el origen del problema, y aprender a gestionar las dificultades de una forma más eficaz y adaptada.